Capítulo 3
La misión.
Desperté en el suelo. Miré por todos lados y mi habitación estaba echa un desastre. Me levante lentamente y antes de que pudiera pensar que todo fue un mal sueño lo ví, el dragon mirandome desde la cama. Su mirada era penetrante, fija y que no aceptaba un desbío de mirada. Yo lo sabía, que era lo que quería con esa mirada, no podría huir, esa era mi realidad, todo había pasado y sin duda no me libraría de esto con solo negarlo todo.
- Toma tus cosas que aquí no estás segura.- dijó el dragoncito, yo solo pude acentir y tomar lo más importante, dinero, celular, llaves. Tomé un abrigo pues había frío, eran las 4 am y salí de mi casa sin saber exactamente a donde me dirigía.
- ¿A donde vamos con exactitud?- pregunte, mis pies parecian moverse por si solos, yo solo seguía hacia adelante y doblaba alguna que otra esquina.
- Tú sigue caminando por este camino, llegarmos con una amiga quien te ayudará a iniciar en este camino, la hora de que empieces a recordar ha llegado, tienes una misión sumamente importante y antes de q puedas cumplirla necesitas recordar- explicó el dragón
- ¿Recordar qué? ¿Acaso es por los sueños? ¿Quién era ese que me atacó?- seguí preguntando
- Lo sabrás, ahora callate y camina, no estamos seguros.-
Seguí caminando y sin darme cuenta llegue a la puerta de casa de Amanda.
domingo, 16 de febrero de 2014
domingo, 14 de octubre de 2012
El libro de las memorias Capítulo 2
Capítulo 2
“Encuentros…o ¿Reencuentros?”
El viento soplaba fuerte y hacia mover mi cabello desordenadamente, frente a mis ojos un mechón de el con un decorado hecho con hilos. Miré hacia atras y había una larga caida hacia lo desconocido. Él estaba ahí, era semidios, mi corazón latía fuertemente, sentía miedo, no por el lugar , si no por el echo de separarnos. Él me prometió que volvería por mí, pero yo sabía que pasaría mucho tiempo para que eso sucediera. Las lágrimas corrían por mis mejillas. Frente a nosotros apareció el dios fuego, grande como si fuera un leon con largo pelaje dorado y brillante. El chico a lado mio miró a la criatura con desprecio, luego me miró y me tomo de los hombros, movió sus labios diciendo algo que no pude escuchar y saltó hacia una luz. Le llamé, le grité con fuerza, traté de seguirlo...
Abrí los ojos, y vi de nuevo el techo de mi habitación. “¿Por qué no dejaba de soñar con eso?” pensé acomodándome de lado en la cama: “¿Es qué el sueño significaba algo en especial?” me volví a preguntar.
Una voz que parecía venir de mi cabeza me respondío con otra pregunta:-¿Qué crees que podría significar?-
Lo pensé por un momento entrecerrando los ojos:- no lo sé- concluí tapándome con el cobertor.
La voz en mi cabeza volvió a insistir algo irritada:-¿hasta cuándo vas a seguir negando tus recuerdos?-
Fruncí el ceño:-“¿Recuerdos?”- pensé. – Esos no son recuerdos. No, Son solo sueños- puntualicé.
La voz volvió a insistir:-¿segura?-
Me senté en la cama y dudé, sintiéndome extraña me lleve la mano al pecho, éste subía y bajaba agitado, estaba nerviosa, mi corazón latía con fuerza con una intranquilidad desconocida. Tomé aire lentamente para llenar mis pulmones y exhalé de igual manera, lento y por la boca para calmarme.
Recordé una vez más el sueño, lo había sentido tan real, me creaba sentimientos tan vívidos. Alguna vez había oído hablar de vidas pasadas, a pesar de lo fantasioso del sueño, sentía realmente conocer a las personas, saber cosas que en mismo sueño no aparecían; inhale y exhale una vez más cerrando los ojos un momento para pensar, nunca antes me había preocupado lo que soñaba, quizá que le diera importancia esta vez querría decir algo.
Abrí lentamente los ojos y miré al espejo frente a mi cama, lo que vi me dejó un momento con la boca abierta, balbucee un poco intentando decir algo pero la impresión o el susto no me lo permitió.
Ahí estaba yo, sentada en mi cama, con la mano en mi pecho, mis cabellos desordenados, vestida con mi ropa de dormir. Todo bien, lo que no cuadraba en la imagen que reflejaba el espejo era que enredado en mi cuello, como bufanda, se encontraba lo que parecía un dragón… “¿parecía?” no, más bien “era” un dragón, del tamaño de un gato enroscado de hombro a hombro; la piel le brillaba entre destellos amarillos, naranjas y rojos, movía su cola ondulándola y mirándome con lo que parecía una sonrisa, era una mueca extraña dibujada en el rostro de la criatura. Sus ojos me decían que aquel dragón había estado esperando ese momento.
En ese instante fui consciente de la temperatura que sentía en mi cuello, como si el aire estuviera especialmente caliente en esa zona, pero sin quemarme; ya lo había sentido antes, en ocasiones, a veces, en mis piernas estando sentada, en mi abdomen cuando estaba acostada o como ahora en mi cuello.
Mi respiración volvió a agitarse, sentía mi pecho subir y bajar con cierta pesadez, tragué saliva nerviosa para darme valor y lentamente empecé a girar el rostro hacía un lado pero sin dejar de ver en el espejo al dragoncito que me miraba divertido. Mi mirada pasó del espejo hacia la pared, la puerta y por último a mi hombro; y ahí lo vi, mirándome, no estaba en el espejo, en realidad estaba ahí. Abrí más los ojos y la boca, entonces como si viniera de mi cabeza le escuché decir un “¡Buh!”, eso fue suficiente para que yo gritara y retrocediera dándole un manotazo a la criatura para que se apartara; retrocedí tanto que caí de la cama y me enredé en el cobertor, el dragoncito no salió empujado, si no que se limitó a volar calmado sobre la cama para luego sentarse en ella:- Que respuesta más desagradable de tu parte, tengo la consideración de dejarme ver y pareciera que viste una espantosa criatura.- dijo -con lo guapo que soy.-agregó con una sonrisa arrogante dibujada en su rostro.
Asomé la cabeza dejándola salir temerosamente del cobertor, para probar si así la imagen desaparecía pero fue en vano, ahí estaba aquel dragón versión de bolsillo sentado en mi cama hablándome.
Abrí mi boca para hablar:-¿qué…qué quieres?- logré articular, “esto debía ser otro de mis locos sueños” pensé así que intenté tranquilizarme.
El dragoncito sonrió divertido, se estaba burlando; por alguna razón que yo no podía explicar eso me irritaba así que me quité las sabanas por complete, tomé aire y volví a preguntar:-¿Qué es lo que quieres?
El dragón se puso cómodo en la cama y se estiró diciendo:-¿yo? Nada en especial , por el momento que no vuelvas a gritar, mis oídos son sensibles y tus gritos son en sobremanera desagradables.-
Lo que dijo y la manera de decirlo me molestó bastante:-si no quieres nada entonces ¡vete!- le ordené enfadada.
Él me miró moviendo la cola:-¿realmente quieres que me vaya? Tú tienes una extraña fascinación por los dragones ¿no es así?- dijo sin quitarse esa sonrisa del rostro, y con la misma apuntó a un poster que tenía en la pared de un dragón rojo mucho más grande e intimidante del que tenía yo en frente. Me sonrojé apenada y decidí no contestarle. Caminando decidida me acerqué, si esto era otro de mis sueños entonces no pasará nada, así que extendí mi mano para tocarle, de lo cual me arrepentí en seguida pues sentí como si hubiera metida mi dedo al fuego con la diferencia que al mirarme la “herida” no tenía quemadura alguna.
El dragoncito me miraba de nuevo burlón:-eso te pasa por curiosa, y no, no es un sueño, yo siempre he estado aquí, solo que ahora te has dignado a verme.- me dijo.
Le miré confusa y solo le pude contestar con un:-no entiendo-
Él dio un suspiro falto de paciencia;- no me sorprende eres algo lenta, te explicaré, yo siempre he estado por aquí, rondando, pero tenías esa cabeza tuya bloqueada para verme; como cuando reprimes un recuerdo o algún sentimiento, lo ignoras fingiendo que no existe y te acostumbras tanto a eso que al final no puedes verlo o incluso aceptarlo.
Mi primera reacción era reclamar, pero no pude hacerlo, por alguna razón mi cuerpo no reaccionaba y mi vista empezó a opacarse inundándose en una profunda oscuridad. Asustada intenté moverme pero no resultó, oía lejanamente la voz del dragoncito, pero solo fue un momento pues poco a poco se fue haciéndose más cercana al mismo tiempo que recuperaba el control de mi misma y mi vista volvía a la normalidad.
Miré a mí alrededor y note que estaba en el suelo, el dragón resplandecía alado de mi y su brillo cubría mi cuerpo en una especie de barrera protectora. Parpadee un par de veces y me levante, me sentía un tanto mareada y perdida, me tomó unos segundos darme cuenta que el dragoncito me estaba hablando:-¿Es qué no me oyes? ¡SORDA! hay que salir de aquí- dijo molesto, había adoptado una postura defensiva y su cabeza se movía de un lado a otro como buscando algo en la habitación.
Aún confundida miré a mí alrededor de nuevo y me di cuenta de unas extrañas ondas negras que inundaban mi cuarto, las cuales me producían temor y una sensación de familiaridad; la piel de mi cuello se erizó, esto no era algo bueno. Entonces volví a escuchar la voz del dragoncito:-¿Qué no me escuchaste? ¡Salgamos de aquí YA!- gritó volando hacia mi mientras la habitación empezaba a distorsionarse. Me apresuré hacia la puerta pero fue imposible abrirla:-está trabada- anuncié asustada:- ¿qué está pasando?- pregunte dándome la vuelta y mirando de nuevo la habitación.
La ventana que daba al balcón se abrió y una figura empezó a materializarse, era una persona encapuchada, al verle sentí que el aire se tensaba y mi pecho se oprimía, sentía un zumbido en mi cabeza que hacía que mis oídos se taparan, la respiración se me hacía dificultosa. El encapuchado extendió su mano y pude notar en ella unos extraños tatuajes:- Ven con migo- ordenó
Mi cuerpo parecía luchar en contra de mi voluntad, tenía mucho miedo y mi pulso estaba completamente acelerado, escuchaba el irritante zumbido en mi cabeza. Enfoqué mi vista y vi al dragón poniéndose frente a mí. Algo que no podía entender le decía al oscuro personaje mientras que su cuerpo brillaba más como si se encendiera en llamas. Su brillo volvió a cubrirme y pude recuperar el aire, pero aun podía sentir las dos energías pelear por el control de la situación.
Muerta de miedo, no podía articular palabra pero en mi cabeza pedía ayuda, pedía que esto se fuera solamente un sueño. El zumbido volvió a invadir mi cabeza y a tapar mis oídos:- dámelo.- decía una tenebrosa voz:-¿donde lo tienes? Dímelo, recuerda…¿Dónde está?-
La cabeza empezó a dolerme, sentí como si algo intentara entrar en ella y examinar mis pensamientos. Llevé mis manos a la cabeza y miré al frente, fue un momento pero dentro de esa capa negra pude ver brillar unos ojos color ámbar, brillantes con destellos rojos, algo dentro de mí se movió, era una angustia, miedo, enojo…tantas cosas juntas que no las soporte y lo único que pude hacer fue gritar.
En un breve instante sentí que una luz llenaba mi pecho, y que a su vez mandaba energía por todo mi cuerpo.
Era una sensación cálida y reconfortante, me sentí poderosa y algo dentro de mí me decía que todo iba a estar bien, que no iba a permitir que algo malo pasara. Me erguí orgullosa sintiendo esta energía controlar mi cuerpo, era una Yo segura y confiada que me daba fuerza, consiente de mis movimientos pero movida por esta cálida energía extendí la mano y la moví abarcando la vista que tenía de mi cuarto despejé toda esa energía tan pesada que me había asfixiado antes.
Posé mis ojos en la figura encapuchada, y sin apartar la mirada le hablé al dragón:- yo me encargo desde aquí.- luego me dirigí al extraño:-aun que lo recuerde no te lo daré, está tan bien escondido que ni yo misma lo encontraría, ahora vete y no regreses.- dije esas palabras pero…realmente aun que estaba segura de lo que decía mi parte consiente no sabía de que estaba hablando.
La figura me miro con aquellos ojos ámbar resplandeciendo en la oscuridad de su capa:-esto no termina aquí, nos volveremos a encontrar Aisha- dicho esto desapareció.
La habitación volvió a la normalidad. Sentí una lágrima caer por mi mejilla, mis rodillas temblaron y sintiéndolas débiles me deje caer de rodillas. En realidad todo mi cuerpo temblaba, me abrace y me doblé hasta que mi frente tocó el frio suelo y me puse a llorar.
Lloré hasta cansarme y quedar dormida echada en el suelo, esperando que al despertar todo lo ocurrido fuese solo una terrible pesadilla.

El libro de las memorias "Capítulo 1"
Capítulo 1
“Sueños Indescifrables”
El viento soplaba fuerte y hacía sonar de manera furiosa las hojas de los árboles, en lo alto de una colina y acomodados en círculo, de forma misteriosa , se plantaban unas enormes rocas altas y delgadas, en medio una mujer con una manta negra cubriéndole la cabeza pedía clemencia a los dioses; pedía por su esposo y su aldea. Un dios le contestó y pidió algo a cambio.
La imagen cambia y ahora me encuentro en el cuerpo de una joven, sus ropas echas de piel y lana. Una aldea se consumía en llamas, se oían los gritos de los niños y las personas, “es mi culpa”, pensé. Intenté ayudar a unos niños y quedé atrapada “por favor ayúdame” le supliqué a alguien con el pensamiento, pero ¿A quién?, un hombre aprecio; Era joven, alto fuerte, pero sus ojos…algo en sus ojos me decía que no era del todo humano, tenía una especie de marca o tatuaje en el rostro con símbolos de los dioses.
Yo lo conocía, eso era seguro, era a el a quien llamaba.
Lo veo borroso y me encuentro en otro sitio, grandes bestias ante nosotros hablando de un contrato, sentí miedo, no por ellos si no por su petición, mire desesperada al chico y le pedí que no me dejara, que nos fuéramos, pero él se negó. En ese instante, otra bestia, que parecía echa de fuego, dijo lo que quería.
Una lágrima recorrió mi mejilla.
Abrí los ojos y sentí caer dos lágrimas de ellos, me las limpié con la mano y suspire con la vista fija a la pared, escuchaba los pájaros cantar, y el ruido de los autos al pasar, ya era de mañana.
- Otra vez ese sueño – dije para mí con la voz angustiada.
Me desperecé y me levante para empezar a alistarme...
- No es normal que sueñe con eso constante- susurré algo irritada al tiempo que me ponía los pantalones.
Termine de vestirme con una blusa de tela suave, cómoda, pero que me daba un aspecto arreglado, un collar y unas zapatillas; Me miré al espejo y una vez aprobada mi apariencia tome mi bolso y salí.
Me encaminé hacia el café donde me esperaba mi amiga Miranda; al llegar pude verla irritada por la espera, era una chica joven, un año mayor que yo, de carácter fuerte y un poco impulsiva, y sobre todo impaciente. Yo le tenía mucho aprecio y la consideraba como una hermana. Miranda era delgada, de piel bronceada y su cabello natural era negro y siempre lo adornaba con algún rayo de color, el de hoy era azul, hace dos semanas era rojo, y dos semanas más atrás era rosa.
- Se le va a caer el cabello de tanto tinte- susurré para mí.
Me dirigí hacia ella y me senté en la silla de aun lado. Miranda me observó un momento con enfado, luego su rostro se suavizó y sonrió para luego decir:
- Te ves fatal, ¿dormiste mal acaso? – me pregunto con una sonrisa pero mirándome como si la respuesta que esperaba le dijera algo importante.
Al ver la cara que puse Miranda rio y miro su café dándole un sorbo -Tomaré eso como un sí-.
Suspiré y le contesté: - hoy volví a tener el sueño, pero esta vez fue más intenso…- dije con la vista en la mesa.
El rostro de Miranda tomó una expresión extraña, no era raro que yo le contara mis sueños, pero últimamente Miranda tomaba especial interés en ellos. Me miró fijamente, apoyó sus codos en la mesa y su barbilla en sus manos escrutándome como si quisiera ver atreves de mis ojos las imágenes del sueño y le dijo:
- jmmm y dime ¿Fue exactamente igual o paso algo distinto?- .
Empecé a relatarle el sueño con los detalles exactos. Ella me escuchaba atenta y en silencio. Cuando termine siguió mirándome fijamente y me pregunto:
- ¿No recuerdas más?- .
Yo negué provocando un suspiro de mi amiga. Sabía lo anormal que era, que tuviera esta clase de sueños de manera constante y que me alteraran tanto, por eso agradecía a Miranda que me escuchara sin reírse.
Miranda sorbió un poco de su café mientras yo jugaba con el mío y en un instante escuché.
-“está recordando”- .
Mire tras mi hombro confusa y luego a miranda y no vi a nadie, sobé un poco mi sien y atribuí que había sido mi imaginación, debe ser que no había dormido bien.
-“jmmm pronto será tiempo”- volví a escuchar ahora del lado de Miranda.
La voltee a ver pero ella aún sorbía de su café, pero a lado de ella vi una especie de sombra. Torcí un poco el labio y me froté los ojos.
-He de estar demasiado cansada- me dije.
Cuando volví a mirar Miranda me devolvía la mirada de forma curiosa.
-Pasa algo ¿Gaby?-me preguntó
-No, es solo q…- me detuve a media frase porque una risita casi de ultratumba empezó a escucharse, mira a todos lados buscando su origen pero nada, miré a miranda pero esta me veía con cara de preocupación, “¡Dios mío! Estaba alucinando”.
Miranda carraspeo y la risa pareció obedecer y guardar silencio. Mi amiga me dio unas palmaditas en el brazo para que me calmara,
-Sabes, creo que lo mejor será que vayas a casa y descanses un rato más, si quieres, te llevo-.
-No, no, ya iré yo sola, no quiero causarte problemas-.
Me levante y dejé lo de mi café, me despedí de ella y le prometí llamarle cuando haya llegado. Quizá tenía razón y necesitaba descanso.
“Sueños Indescifrables”
El viento soplaba fuerte y hacía sonar de manera furiosa las hojas de los árboles, en lo alto de una colina y acomodados en círculo, de forma misteriosa , se plantaban unas enormes rocas altas y delgadas, en medio una mujer con una manta negra cubriéndole la cabeza pedía clemencia a los dioses; pedía por su esposo y su aldea. Un dios le contestó y pidió algo a cambio.
La imagen cambia y ahora me encuentro en el cuerpo de una joven, sus ropas echas de piel y lana. Una aldea se consumía en llamas, se oían los gritos de los niños y las personas, “es mi culpa”, pensé. Intenté ayudar a unos niños y quedé atrapada “por favor ayúdame” le supliqué a alguien con el pensamiento, pero ¿A quién?, un hombre aprecio; Era joven, alto fuerte, pero sus ojos…algo en sus ojos me decía que no era del todo humano, tenía una especie de marca o tatuaje en el rostro con símbolos de los dioses.
Yo lo conocía, eso era seguro, era a el a quien llamaba.
Lo veo borroso y me encuentro en otro sitio, grandes bestias ante nosotros hablando de un contrato, sentí miedo, no por ellos si no por su petición, mire desesperada al chico y le pedí que no me dejara, que nos fuéramos, pero él se negó. En ese instante, otra bestia, que parecía echa de fuego, dijo lo que quería.
Una lágrima recorrió mi mejilla.
Abrí los ojos y sentí caer dos lágrimas de ellos, me las limpié con la mano y suspire con la vista fija a la pared, escuchaba los pájaros cantar, y el ruido de los autos al pasar, ya era de mañana.
- Otra vez ese sueño – dije para mí con la voz angustiada.
Me desperecé y me levante para empezar a alistarme...
- No es normal que sueñe con eso constante- susurré algo irritada al tiempo que me ponía los pantalones.
Termine de vestirme con una blusa de tela suave, cómoda, pero que me daba un aspecto arreglado, un collar y unas zapatillas; Me miré al espejo y una vez aprobada mi apariencia tome mi bolso y salí.
Me encaminé hacia el café donde me esperaba mi amiga Miranda; al llegar pude verla irritada por la espera, era una chica joven, un año mayor que yo, de carácter fuerte y un poco impulsiva, y sobre todo impaciente. Yo le tenía mucho aprecio y la consideraba como una hermana. Miranda era delgada, de piel bronceada y su cabello natural era negro y siempre lo adornaba con algún rayo de color, el de hoy era azul, hace dos semanas era rojo, y dos semanas más atrás era rosa.
- Se le va a caer el cabello de tanto tinte- susurré para mí.
Me dirigí hacia ella y me senté en la silla de aun lado. Miranda me observó un momento con enfado, luego su rostro se suavizó y sonrió para luego decir:
- Te ves fatal, ¿dormiste mal acaso? – me pregunto con una sonrisa pero mirándome como si la respuesta que esperaba le dijera algo importante.
Al ver la cara que puse Miranda rio y miro su café dándole un sorbo -Tomaré eso como un sí-.
Suspiré y le contesté: - hoy volví a tener el sueño, pero esta vez fue más intenso…- dije con la vista en la mesa.
El rostro de Miranda tomó una expresión extraña, no era raro que yo le contara mis sueños, pero últimamente Miranda tomaba especial interés en ellos. Me miró fijamente, apoyó sus codos en la mesa y su barbilla en sus manos escrutándome como si quisiera ver atreves de mis ojos las imágenes del sueño y le dijo:
- jmmm y dime ¿Fue exactamente igual o paso algo distinto?- .
Empecé a relatarle el sueño con los detalles exactos. Ella me escuchaba atenta y en silencio. Cuando termine siguió mirándome fijamente y me pregunto:
- ¿No recuerdas más?- .
Yo negué provocando un suspiro de mi amiga. Sabía lo anormal que era, que tuviera esta clase de sueños de manera constante y que me alteraran tanto, por eso agradecía a Miranda que me escuchara sin reírse.
Miranda sorbió un poco de su café mientras yo jugaba con el mío y en un instante escuché.
-“está recordando”- .
Mire tras mi hombro confusa y luego a miranda y no vi a nadie, sobé un poco mi sien y atribuí que había sido mi imaginación, debe ser que no había dormido bien.
-“jmmm pronto será tiempo”- volví a escuchar ahora del lado de Miranda.
La voltee a ver pero ella aún sorbía de su café, pero a lado de ella vi una especie de sombra. Torcí un poco el labio y me froté los ojos.
-He de estar demasiado cansada- me dije.
Cuando volví a mirar Miranda me devolvía la mirada de forma curiosa.
-Pasa algo ¿Gaby?-me preguntó
-No, es solo q…- me detuve a media frase porque una risita casi de ultratumba empezó a escucharse, mira a todos lados buscando su origen pero nada, miré a miranda pero esta me veía con cara de preocupación, “¡Dios mío! Estaba alucinando”.
Miranda carraspeo y la risa pareció obedecer y guardar silencio. Mi amiga me dio unas palmaditas en el brazo para que me calmara,
-Sabes, creo que lo mejor será que vayas a casa y descanses un rato más, si quieres, te llevo-.
-No, no, ya iré yo sola, no quiero causarte problemas-.
Me levante y dejé lo de mi café, me despedí de ella y le prometí llamarle cuando haya llegado. Quizá tenía razón y necesitaba descanso.

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Soy Akari, y cree este blog para poder publicar algunas historias que me gustaría compartir, espero disfruten su estancia, y que, si toman algo de esta página, le den los créditos necesarios, así como si ven que alguien publica algún contenido de esta página sin poner de donde lo tomo, tengan la iniciativa de aclarar la fuente.
Sin más por el momento :) les dejo con este blog que espero lleguen a amar tanto como yo escribiendo mis cuentos.
PD: escribo por placer, no soy una experta pero haré lo posible para que les agrade :D
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